Hay dos tipos de personas, las que juegan a ganar y las que juegan a no perder.
Las que juegan a ganar tienen confianza en sí mismas, pasión por lo que hacen, positivismo, … Por otra parte, las que juegan a no perder están principalmente dirigidas por el miedo y otras emociones que puedan derivar del miedo, como pueden ser el estrés, envidia, tristeza, …
Siempre he admirado a las personas que juegan a ganar, no es una elección que hacemos puntualmente, es una forma de vivir, entender la vida. Estoy convencida que parte nos viene en el ADN, parte nos viene dado del entorno que tenemos, lo que hemos visto y vivido… pero también sé que esto se puede entrenar. ¿Cómo? Trabajando la ACTITUD, nuestra ACTITUD determina nuestro destino.
Es curioso cómo desde niños actuamos de manera diferente. En mi faceta de entrenadora observo fascinada cómo ante capacidades o habilidades parecidas 2 jugadoras actúan de manera tan diferente. Cuando llega el momento de la verdad (el partido), una se atreve a hacer las cosas y las hace, aunque no le salga todo siempre bien (juega a ganar) y otra no se atreve a hacer nada, por miedo a fallar (juega a no perder).
Lo mismo ocurre cuando nos hacemos mayores y nos enfrentamos a retos profesionales, pareja, familia,… Algunas personas eligen el alcanzar sus sueños, mientras otras se conforman con vivir una vida que les ha tocado vivir. Y veo que muchas veces por miedo a perder cosas que realmente no nos hacen felices, no tomamos decisiones que nos llevarían a mejorar nuestras vidas.
También tiene un impacto directo en el ámbito de las ventas. ¿Quién creéis que venderá más, un/una vendedor/a que sale a ganar o el/la que sale a no perder?
Ya sé que alguno/a estará pensando: “ya Alaitz, que fácil es decirlo, y qué difícil hacerlo”.
Y os doy la razón, creo que esto de la ACTITUD es algo que tenemos que trabajarlo diariamente, poco a poco, pero continuamente.
Os doy unos consejos que suelen ayudar:
1.Dar las gracias: reconocer y agradecer las cosas buenas de la vida nos ayuda a enfocarnos en lo positivo y a valorar lo que tenemos. Llevar un diario de gratitud, donde se anoten diariamente aspectos por los cuales estamos agradecidos, puede aumentar significativamente nuestra perspectiva positiva
2.Vivir el presente: centrarse en el momento actual ayuda a reducir la ansiedad sobre el futuro y el pensamiento sobre el pasado. La práctica de la atención plena o mindfulness es una herramienta efectiva para mantenernos anclados en el presente y fomentar una actitud optimista.
3.La autocompasión: Ser amables con nosotros mismos en momentos de dificultad es esencial para mantener una perspectiva positiva. La autocompasión implica tratarse con la misma bondad y comprensión que ofreceríamos a un amigo cercano, lo cual puede aumentar la resiliencia y el optimismo.
4.Rodearse de Personas Positivas: Las relaciones sociales influyen en nuestra visión del mundo. Rodearse de personas que mantienen una actitud positiva puede inspirarnos y motivarnos a adoptar una perspectiva similar.
5.Establecer metas: Fijarse objetivos realistas y trabajar hacia su consecución proporciona un sentido de propósito y logro, lo cual alimenta el optimismo. Celebrar los pequeños logros en el camino refuerza la confianza en nuestras capacidades.
6.Reírse mucho: El humor es una herramienta poderosa para enfrentar situaciones difíciles y mantener una perspectiva optimista. Buscar momentos de risa y diversión puede aliviar el estrés y mejorar nuestro estado de ánimo.
Espero que estas claves os acompañen a partir de ahora, no cambiarán vuestras vidas de manera inmediata, pero seguro que empezáis a ver mejoras en breve.
¿Listos para empezar a jugar a ganar?